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La literatura no conoce fronteras: celebrando 100 años de PEN International

martes 5 octubre 2021 - 9:58am

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Un brindis por la misión de PEN para celebrar su Centenario

El 5 de octubre de 1921, reaccionando con fuerza frente a los horrores de la Primera Guerra Mundial, la narradora, dramaturga y poeta Catharine Dawson Scott invitó a escritores londinenses a la primera cena de PEN. La invitación tenía al mismo tiempo un espíritu de fraternidad literaria internacional y una perspectiva claramente feminista: «Londres no tiene ningún centro en el que se puedan reunir socialmente los escritores conocidos de ambos sexos ni un lugar donde los distinguidos visitantes extranjeros puedan esperar encontrarlos.» John Galsworthy, el primer presidente de PEN (y el primer donante importante), levantó su copa por los escritores de todos los rincones del mundo y dijo: «Los escritores somos en cierta forma los depositarios de la naturaleza humana. Si caemos en prejuicios y estrechez de miras, perjudicamos a la raza humana. Cuanto mejor nos conozcamos, mas oportunidades tendrá la felicidad humana en un mundo que por ahora no es muy feliz».

Cien años después, en la ceremonia de clausura del 87º Congreso Internacional de PEN, el recién electo presidente de PEN Internacional, el escritor kurdo y abogado Burhan Sonmez, levantó su copa y repitió exactamente las mismas palabras, añadiendo tan sólo: «¡Tenemos pues una misión! ¡Felicidades a todos en nuestro centenario!»

Una celebración de la igualdad radical entre literaturas

Este año, el Congreso del Centenario ha hecho muy visible el compromiso de PEN en la promoción de todas las literaturas sin excepción —sin fronteras, en línea con los principios y el espíritu del Acta Fundacional de PEN. Entre otros actos importantes, la Asamblea de Delegados escuchó el discurso del flamante presidente Burhan Sonmez minutos antes de que PEN Tibet y PEN Chiapas agradecieran a la escritora Jennifer Clement sus seis años como presidenta de PEN Internacional. Las fronteras de los estados, claramente, son desconocidas por la literatura. La asamblea dio la bienvenida, junto a nuevo PEN Malta, al nuevo PEN Quechua, el tercer centro de PEN formado por escritores de la literaturas indígenas de las Américas.

También hablaron en el congreso algunos casos de PEN y dirigentes que han sido testimonio de momentos clave de nuestra historia, entre ellos el escritor Ngugi wa Thiong’o, que recordó los debates del 34º Congreso Internacional de PEN en Nueva York, donde empezó para él el cuestionamiento que le conduciría a abrazar el kĩkũyũ, su lengua materna, como su lengua de creación. «La mayoría de mis obras (Ngugi mencionó tres novelas, una épica, dos obras de teatro y varios relatos infantiles) han sido traducidas a numerosas lenguas del mundo, lo que hace que mi lengua materna, el kĩkũyũ , una lengua africana, converse con otras lenguas del mundo… He sufrido la cárcel, el exilio y muchas amenazas de muerte a causa de mi toma de posición. Pero para nada la cambiaría. Gracias, PEN» dijo Ngugi.

Una celebración contra el odio

En una apasionante lección inaugural en honor a Graeme Gibson, Margaret Atwood y Omar el Akkad exploraron el rol de las distopías literarias como una forma de revelación de sociedades actuales donde se expande el odio. El mismo día, como si se miraran al espejo de dichas distopías, el congreso aprobó cuatro resoluciones en defensa de la libertad de expresión en Myanmar, Bielorrusia, Nicaragua e Israel/Territorios Palestinos Ocupados.

Tres ganadores del Premio de Libertad de Expresión PEN/Oxfam-Novib —Enoh Meyomesse, Can Dündar y Dareen Tatour— compartieron su experiencia de encarcelamiento y la importancia de la solidaridad que recibieron de parte de los centros de PEN. Esta tensión, la de una comunidad construida mediante la solidaridad con nuestros colegas encarcelados o perseguidos, fue iluminada por el debate entre Salman Rushdi y Carolin Emcke, moderado por Salil Tripathi. Su conversación estuvo llena de matices sobre la necesidad de salvaguardar la libertad de la palabra mientras al mismo tiempo se combate el discurso del odio.

El discurso del odio fue también explorado por Anne Appelbaum quien, en conversación con Sofi Oksanen y Anders Kompass, reflexionó sobre sus raíces históricas, su creciente expansión en el internet de hoy y la importancia de algunas buenas prácticas en las redes sociales —que anuncian un modelo de redes aún por venir. El tercer punto del Acta Fundacional de PEN establece que los miembros de PEN «se comprometen a hacer el mayor esfuerzo posible para disipar todos los odios y a defender el ideal de una sola humanidad viviendo en paz e igualdad en un solo mundo.» Hace dos semanas, el Congreso del Centenario de PEN se comprometió pues solemnemente contra el odio —y levantó la copa ¡por la libertad de la palabra y de la imaginación en el nuevo siglo de PEN!

Carles Torner, Director del Centenario de PEN International