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Resolución de PEN International sobre Myanmar

Tras la toma ilegítima del poder por parte de los militares al gobierno democráticamente elegido de Birmania el 1 de febrero de 2021, PEN Internacional se ha mostrado profundamente preocupado por la terrible escalada de represión violenta llevada a cabo por la junta militar contra civiles desarmados.

El golpe de estado se produjo a raíz de las acusaciones infundadas por parte de los militares de fraude electoral durante las elecciones generales de 2020 en Birmania (Myanmar), en las que se produjo un abrumador rechazo de los ciudadanos de Birmania (Myanmar) al Partido de Solidaridad y Desarrollo de la Unión, respaldado por los militares, en las urnas. Justo un día antes de que se produjera el golpe de estado, la comisión electoral de Birmania (Myanmar) rechazó rotundamente las afirmaciones de los militares sobre el fraude electoral.

Ante las protestas generalizadas y mayoritariamente pacíficas que han tenido lugar en todo Birmania (Myanmar), la junta militar ha mostrado la intención despiadada de reprimir cualquier disidencia percibida, utilizando una violencia brutal contra las mismas personas que tiene el deber de proteger. A las pocas horas de producirse el golpe de estado, numerosos escritores e intelectuales públicos fueron detenidos, entre ellos Than Myint Aung, Maung Thar Cho, Htin Lin Oo, Mya Aye y Min Htin Ko Gyi. Obligados a soportar condiciones carcelarias inhumanas, muchos de los detenidos han desarrollado graves problemas de salud, pero se les sigue negando el acceso a la atención médica crucial y a las visitas familiares.

Desde el 1 de febrero, la Junta Militar ha detenido a más de 7400 civiles, muchos de ellos en represalia por su participación en manifestaciones o por sus publicaciones en las redes sociales. Muchos más han sido objeto de redadas nocturnas por parte de las fuerzas de la junta, una táctica destinada a infundir terror actuando al amparo de la oscuridad. Entre los detenidos en su domicilio se encuentra el cómico y poeta Maung Thura (seudónimo Zarganar), muy conocido por su uso de la sátira para criticar a los gobernantes militares de Birmania. Wai Moe Naing, activista declarado y miembro de PEN Myanmar, fue vilmente atacado por la junta militar a plena luz del día, cuando hombres armados utilizaron un vehículo sin identificar para derribarlo de su ciclomotor antes de detenerlo.

Lo más alarmante es la voluntad de la junta militar de torturar y asesinar a quienes han mostrado su rebeldía ante la opresión. Desde el inicio del golpe, la junta militar ha sido responsable de la muerte de más de 1000 civiles, incluido el escandaloso asesinato de los poetas Chan Thar Swe (seudónimo, K Za Win) y Myint Myint Zin (seudónimo, Kyi Lin Aye), que se encontraban entre las decenas de manifestantes desarmados a los que las fuerzas de la junta dispararon durante las protestas pacíficas. También han surgido informes desgarradores sobre la tortura generalizada que se practica contra los detenidos en instalaciones militares, incluido el espeluznante asesinato del poeta Khet Thi, que al parecer fue torturado hasta la muerte.

En un intento de mitigar el escrutinio internacional de los abusos sistemáticos contra los derechos humanos cometidos por la junta militar, las actividades de censura y propaganda han aumentado drásticamente, lo que ha provocado el cierre forzoso de al menos ocho medios de comunicación independientes, la detención continua de decenas de periodistas y órdenes de detención activas para muchos más. Los apagones de Internet, que antes se dirigían a las zonas donde se concentraban las poblaciones rohinyá, se han implantado ahora en todo el país, lo que dificulta enormemente que cualquier persona en Birmania (Myanmar) pueda compartir con el mundo exterior las pruebas de la represión de la junta militar. El vacío informativo resultante impuesto por la junta militar ha permitido que prosperen la desinformación y los rumores, lo que la junta militar ha explotado aún más mediante su uso de campañas de desinformación con el objetivo de incitar a la violencia contra los manifestantes antigolpistas, manipulando la opinión pública y exacerbando las divisiones sociales.

Dado el papel que desempeñan el ejército y la policía en la perpetración de actos de extrema violencia contra civiles desarmados, muchos se han visto obligados a crear grupos de autodefensa en un intento desesperado de proteger a sus comunidades de un mayor derramamiento de sangre. Muchos de estos grupos están formados por personas que históricamente han rechazado el uso de la violencia a través de su participación en el Movimiento de Desobediencia Civil, pero que ahora ven sus vidas amenazadas por la junta militar como resultado de su resistencia no violenta.

A lo largo de la historia de Birmania (Myanmar), los poetas han desempeñado un papel fundamental en la lucha por la independencia del país, utilizando su escritura como fuente de resistencia y solidaridad en tiempos de represión. Desde que se produjo el golpe de estado, los poetas han vuelto a estar al frente del movimiento de resistencia y sus palabras representan la voluntad del pueblo a un tremendo coste personal. La persecución deliberada de poetas y escritores solo sirve para poner de manifiesto la ilegitimidad del gobierno de la junta militar sobre Birmania (Myanmar), que ahora amenaza con empujar al país a un ciclo de violencia que se perpetúa a sí mismo y que no tiene fin, condenando a toda una generación a un futuro sin esperanza ni oportunidades.

La Asamblea de Delegados de PEN International hace un llamado a la junta militar de Birmania (Myanmar) para que:

  • Ponga fin de inmediato a la persecución de todos los escritores, poetas, periodistas y otras figuras públicas, como Than Myint Aung, Maung Thar Cho, Htin Lin Oo, Mya Aye, Maung Thura, Wai Moe Naing y Min Htin Ko Ko Gyi;
  • Libere incondicionalmente a todos los presos detenidos por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión;
  • Ponga fin a sus esfuerzos por silenciar a los medios de comunicación independientes, restableciendo la protección efectiva de la libertad de prensa, permitiendo la reapertura de organizaciones de medios de comunicación independientes. Ponga fin asimismo de forma inmediata a los ataques contra periodistas y otros trabajadores de los medios de comunicación;
  • Ponga fin a la aplicación de restricciones generalizadas en Internet, que afectan directamente a la capacidad de los ciudadanos para comunicarse y expresarse pacíficamente;
  • de censurar la expresión online y libere incondicionalmente a cualquier persona detenida por expresar pacíficamente sus opiniones online;
  • Deje de realizar campañas de desinformación online dirigidas a manifestantes antigolpistas, minorías étnicas o religiosas y otros grupos vulnerables;
  • Garantice la prestación de una atención sanitaria adecuada y el restablecimiento de los derechos de visita para todos los detenidos;
  • Ponga en marcha medidas políticas eficaces que protejan las libertades en Internet y que al mismo tiempo contrarresten la difusión de la desinformación.

24 de septiembre 2021