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RESOLUCIÓN SOBRE BIELORRUSIA

Asamblea de Delegados de PEN International, reunida digitalmente en su 87º Congreso mundial, del 20 al 25 de septiembre de 2021

Desde las disputadas elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020, que supusieron el regreso de Alexander Lukashenko a un sexto mandato, se han sucedido protestas masivas y mayoritariamente pacíficas en Bielorrusia.[1] Las protestas han sido -y siguen siendo- reprimidas con violencia. Más de 35.000 personas han sido detenidas arbitrariamente, cientos han sido encarceladas o se encuentran bajo arresto domiciliario. Algunas han muerto en circunstancias poco claras, incluida la muerte en detención del activista Vitold Ašurak [Vitold Ashurak]. Otras se han visto forzadas a abandonar su país y vivir en el exilio. Cientos de detenidos han denunciado haber sufrido o presenciado torturas y otros malos tratos, incluida la violencia sexual y de género. Hasta el momento, nadie ha rendido cuentas.[2]

Las autoridades bielorrusas han desatado una represión sin precedentes contra los medios de comunicación independientes y la sociedad civil, en un intento de silenciar la información crítica sobre las protestas y las violaciones de derechos humanos que se produjeron. El acceso a internet fue interrumpido y se bloquearon más de 100 sitios web y medios digitales, incluido el medio TUT.BY, líder de audiencia.[3] Enmiendas a la Ley de Medios de Comunicación y a la Ley de Reuniones Multitudinarias, promulgadas en mayo de 2021, hacen virtualmente imposible informar sobre las protestas públicas.[4]

Decenas de periodistas han sido detenidos arbitrariamente, golpeados, condenados a prisión o a fuertes multas; 29 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación estaban encarcelados en Agosto de 2021.[5] A muchos se les ha retirado su acreditación. En Mayo de 2021, las autoridades bielorrusas llegaron a secuestrar el avión y detener al

bloguero y activista Raman Pratasievič [Roman Protasevich] y a su pareja partner Safija Sapieha [Sofya Sapega].[6] La persecución se intensificó en Julio de 2021, cuando las fuerzas de seguridad allanaron las oficinas y los domicilios de periodistas independientes a través de todo el país, incluidos quienes trabajaban para Nasha Niva, Radio Free Europe/Radio Liberty y Belsat TV.

En julio de 2021, las autoridades bielorrusas pusieron en marcha una ‘purga’ de la sociedad civil. Más de 200 organizaciones de la sociedad civil han sido clausuradas o se encuentran en proceso de ‘liquidación’. En Agosto de 2021, el Tribunal Supremo decidió disolver el Centro PEN Bielorruso.[7] Fundado en 1989, el centro fue admitido por PEN Internacional en mayo de 1990 durante el 55º Congreso Internacional del PEN en Madeira, Portugal.

Escritores, artistas, músicos y actores callejeros han usado su arte como resistencia cultural a la opresión. Han puesto en escena teatro y actuaciones de calle, organizado lecturas públicas, escrito poesía o simplemente han dado su apoyo a las protestas o han participado en ellas. Lo que les ha acarreado terribles consecuencias.[8]

Desde agosto de 2020, más de 700 trabajadores de la cultura —incluyendo 150 escritores y profesionales de la palabra— han vivido la persecución, con más de 360 detenidos, muchos de ellos sufriendo palizas y tortura. Algunos han sido atacados en las calles por la policía y grupos pro-gubernamentales, llegando en un caso a la muerte trágica del artista Raman Bandarenka. Otros se han visto obligados a dimitir o han sido despedidos de sus trabajos, han perdido contratos o han visto como se cancelaban sus lecturas y actuaciones a causa de su participación en las protestas.

La persecución continúa hasta el día de hoy.

Frente a esta situación, la Asamblea de Delegados de PEN Internacional pide a las autoridades bielorrusas que

  • Pongan fin inmediatamente a su implacable represión de las voces independientes;
  • Liberen inmediata e incondicionalmente a todos los detenidos por expresar pacíficamente sus opiniones y retiren todos los cargos contra ellos;
  • Cese la represión y la persecución criminal de los medios independientes y de la sociedad civil, y se revierta la disolución arbitraria de las ONGs, incluido el Centro PEN de Bielorrusia.
  • Garanticen investigaciones independientes, imparciales, transparentes y rápidas de todas las denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas en el contexto de las protestas pacíficas. Los autores deben ser llevados ante la justicia en procesos judiciales justos;
  • Deroguen o modifiquen las leyes que reprimen la libertad de expresión, incluidas la Ley de Medios de Comunicación y la Ley de Reuniones Multitudinarias.

Específicamente en relación con los ataques contra el sector cultural,

  • Pongan fin a los despidos por motivos políticos de personalidades de la cultura en instituciones culturales de propiedad estatal y garanticen la reincorporación al trabajo de quienes lo han perdido;
  • Dejen de restringir el acceso a las plataformas públicas a las figuras culturales con opiniones contrarias;
  • Permitan la creación de sindicatos independientes que representen a los trabajadores del sector artístico y cultural;
  • Protejan y fomenten la libertad artística y los defensores de los derechos culturales de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos y los mecanismos de protección, incluidas las recomendaciones del Relator Especial de la ONU sobre Derechos Culturales.

La Asamblea de Delegados de PEN International hace además un llamado a la comunidad internacional para que

  • Reconozca a los trabajadores de la cultura como un grupo vulnerable distinto y les proporcione apoyo psicológico, jurídico y logístico para sus actividades e iniciativas creativas;
  • Mejoren los procedimientos de asilo para que los periodistas, trabajadores de los medios de comunicación y agentes culturales bielorrusos puedan llegar rápidamente a un lugar seguro en caso de peligro inmediato;
  • Apoyen los esfuerzos internacionales de rendición de cuentas, como la labor de supervisión e investigación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, según el mandato de la resolución 46/20 del Consejo de Derechos Humanos, y la Plataforma Internacional de Rendición de Cuentas para Bielorrusia.

[1] OSCE Rapporteur’s Report under the Moscow Mechanism on Alleged Human Rights Violations related to the Presidential Elections of 9 August 2020 in Belarus

[2] Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Bielorrusia en el contexto de la elección presidencial de 2020, A/HRC/46/4

[3] Belarusian Association of Journalists, Stop attack on TUT.BY and other media resources, 18 May 2021: https://baj.by/en/content/baj-stop-attack-tutby-and-other-media-resources

[4] Belarus: ‘Black hole’ for media freedoms after egregious attacks, say UN experts, 7 June 2021: https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=27146&LangID=E

[5] Belarusian Association of Journalists (BAJ), represiones contra periodistas en Bielorrusia, 2021: https://baj.by/en/analytics/repressions-against-journalists-belarus-2021-chart

[6] PEN Internacional, Bielorrusia: Es urgente poner fin a la escalada de represión de las voces independientes, 25 May 2021: https://pen-international.org/news/belarus-urgently-end-escalating-crackdown-on-independent-voices

[7] PEN International, Belarus: Authorities dissolve the Belarusian PEN Centre, 10 August 2021: https://pen-international.org/news/belarus-authorities-dissolve-the-belarusian-pen-centre

[8] PEN International, Belarus: PEN Centres world-wide call for an end to the abuse of fundamental rights of those who speak out against repression, 15 February 2021: https://pen-international.org/news/belarus-pen-centres-world-wide-call-for-an-end-to-the-abuse-of-fundamental-rights-of-those-who-speak-out-against-repression